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Sexo Anal sin dolor

El sexo anal es una de las prácticas amatorias que más tabús despierta, pero a la vez es una de las prácticas que más interés suscita. Aunque cada vez son más las mujeres que se animan a hablar del sexo anal, e, incluso, a llevarlo a la práctica, es cierto que el miedo al dolor es uno de los motivos por los que no acaba de convencer.

Si te decimos que es verdaderamente placentero tanto para ti como para tu pareja, ¿no crees que ya es hora de quitarte el temor? Y es que ya lo decía la genial Samantha Jones de Sexo en Nueva York: “con un buen lubricante puede llegar a ser muy divertido” y a la misma vez nada doloroso.

Hay muchas razones fisiológicas que provocan que esta práctica resulte verdaderamente placentera para las mujeres. Una de ellas, es que el borde del ano se convierte en una parte muy sensible cuando se estimula bien. Incluso no hace falta que nuestra pareja nos introduzca su pene o un objeto, con besos y caricias, únicamente, conseguiremos gozar de manera intensa.

Pero si te has decidido por la penetración, pero te da miedo. Lo fundamental que debes tener en mente, es que para disfrutar de un buen sexo anal sin dolor lo importante es llegar al climax total. Para ello es necesario que tanto tu pareja como tú estéis lo más relajados posibles, en un ambiente idóneo que invite a la excitación. Es por eso, que el papel de las caricias y de los juegos preliminares son esenciales antes de practicar sexo anal.

Lo ideal es que tu pareja comience la estimulación con besos suaves en la zona  y al mismo tiempo pedirle que te acaricie el clítoris. Cuando notéis que estáis lo suficientemente excitados sería recomendable tener un buen lubricante a mano. Los hay de muchos tipos, incluso algunos con sensaciones frio/calor, además de con sabores, que se pueden usar también para lamer la zona antes de la penetración.

En un estudio realizado por la Universidad de Indiana (EE.UU.) se descubrió que el uso de lubricantes a base de agua o a base de silicona estaba fuertemente relacionado con el placer producido durante el acto, al contrario de cuando no era usado.

Es importante también, que durante la penetración tu pareja empiece muy suavemente y marcando en todo momento el ritmo que tú le indiques. Llegados a este punto, es interesante conocer qué posturas sexuales son más convenientes para practicar sexo anal y cuáles van a provocarnos menos dolor.

Por ejemplo, el molde es una gran postura para quienes se inician en el sexo anal. Es una postura cariñosa y delicada que permite el contacto total del hombre con zonas erógenas femeninas de gran importancia como el clítoris o los pechos.

Por otro lado, la postura de la doma ofrece dos ventajas importantes en el momento de practicar el sexo anal. La primera es que es ella quien controla el ritmo de la penetración, llegando hasta donde lo desea, la segunda es que la postura permite que el hombre acaricie sus pechos y bese su cuello y orejas, lo que sin duda la ayudará a relajarse y recibir más placer.

Pero sin duda, el perrito es la posición sexual más popular para el contacto anal. Tu pareja tiene al alcance tus pechos y tu vagina. En todo momento el puede marcar el ritmo mientras disfrutas.

Una vez que quites tus miedos y descubras esta interesante práctica podrás disfrutar de orgasmos mucho más intensos que los vaginales. Además si se realiza con seguridad e higiene puede llegar a ser nuestra práctica preferida.

 

Arantxa Asián.

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