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Dominacion y sumision

Mientras que para muchas personas es excitante tener el control durante la relación sexual, para otras lo excitante es sentirse dominadas. Cuando dos seres de esta categoría se unen, teniendo muy claro cuál es su rol, la química sexual es inmediata. En otros casos, pueden alternarse los papeles, pero lo cierto, es que siempre acabará saliendo a flote su propia naturaleza.

 

Por tanto, encontrar una pareja que se adapte a nuestros gustos sexuales es muy placentero. Si eres el que tiene el control completo, al más puro estilo Christian Grey, debes mostrarte inflexible, creando un ambiente de poder y dejando claro que eres el que manda y que tu pareja está indefensa  a tu merced.

 

El peso de la relación es todo tuyo y serás tú quien deberá guiar en todo momento el juego amatorio. Puedes empezar por un clásico, vendarle los ojos y atarle las manos con una cuerda suave o unas esposas. Una vez a tu merced, la provocación será tu aliada, haciendo que aumente su excitación. Puedes jugar a desatar o desposar a tu pareja sin desvendarle los ojos y ordenarle algo, como que te desnude lentamente por ejemplo. Si lo hace mal, le castigarás, pueden ser unos azotes.

 

Demuéstrale en todo momento que puedes hacer lo que se te antoje. Bésale, muérdele, acaríciale…pero sobre todo no dejes de sorprenderle. El tacto, por tanto, tendrá un papel predominante en este juego, aunque también el calor de la cercanía mientras le susurras tus órdenes.

 

Además de las vendas y las esposas, la fusta es uno de los clásicos en todos los juegos de bondage. Se idearon con el propósito de recrear fantasías  eróticas y aumentar la libido de la pareja con escenas de dominación y juegos indoloros.

 

Podrás encontrarlas disponibles en materiales como la piel, el látex, el vinilo  o el cuero. Los últimos modelos se presentan en tonos bicolores y con la presencia de dos o más materiales en su forma, como las de creación en vinilos de diferentes texturas en tonos rojos y negros.

 

La combinación de dos zonas de diferentes tacto (una es más blanda y la otra más rígida) permite crear sonidos diferentes y sensaciones distintas, según se apriete con mayor o menor presión. La longitud del mango ronda los diecisiete centímetros y la del resto de la fusta suele ser de aproximadamente cuarenta centímetros.

 

Si te ha tocado adoptar el papel de sumisa cerciórate que no te acabe pasando como a la protagonista de 50 sombras de Grey, Anastasia Steel, y encontrarte con una pareja dominante que te haga confundirte y alejarte de las reglas del juego.

 

No hay que olvidar, que en todo momento se trata de eso, un juego, el cual puede realizarse en cualquier escenario y en los momentos que tanto tu pareja y tu como deseéis, eso  implica una cena, en un intercambio de mensajes, en el gimnasio… pero en el momento en que uno de los dos quiera salirse del papel, hay que parar.

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