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Aceites para masaje: Recupera la intimidad

El estrés diario no hace si no entorpecer nuestro apetito sexual, de tal manera que nos encontremos sin darnos cuenta con un periodo de apatía del que a veces resulta difícil de salir. Una de las posibles soluciones es encontrar un momento para poder relajarnos y echar mano de la aromaterapia, una técnica que da excelentes resultados para que podamos encontrar el equilibrio perfecto antes de reencontrarnos con nuestro amante.

 

Pero, ¿cómo organizar una sesión de aromaterapia en nuestra casa? Lo importante primero es elegir el ambiente donde realizarla. Puede ser en el cuarto de baño, usando la bañera, o bien en una sala o habitación donde podamos desconectar. Lo que hay que conseguir es crear un ambiente acogedor, solos o en compañía de nuestra pareja,  y evitar cualquier situación que nos provoque estrés.

 

En la sesión podemos emplear aceites esenciales, ya sea incorporándolos al agua del baño, o con la ayuda de hornillos calentados a vela. Si no contamos con hornillos, podemos utilizar un cuenco de cerámica apto para el calor, colocado sobre un soporte que lo ubique por encima de una pequeña vela de noche.

 

Hay muchos tipos de aceites, lo fundamental es elegir el aceite que más se adapte al momento preciso. Los más comunes son:

Jazmín: Aroma seductor, relajante, eleva la confianza y la energía en el sexo.

Rosa: Tiene fuertes connotaciones sexuales y románticas.

Lavanda: Relajante, expande la mente.

Vainilla: Es particularmente cautivante para los hombres.

Neroli: Propicia la alegría y el buen humor, elimina la ansiedad.

Pachulí: Aumenta el deseo sexual.

Sándalo: Ayuda a alcanzar el éxtasis sexual.

Enebro: Propicia el despertar de la libido y despeja la mente.

Salvia: Desinhibe y excita.

Una vez que nos encontramos más relajados y excitados, es el momento idóneo para proceder a realizar un mansaje erótico a nuestra pareja. Tenemos listo el ambiente y estamos más receptivos y con todos los sentidos al cien por cien, además tenemos también el aceite preparado.

Aunque no seamos profesionales del tema, el mayor secreto de cualquier masaje erótico es explorar, el cuerpo, las necesidades, los gustos y puntos de placer de la pareja. Los masajes eróticos deben enfocarse en las zonas con mayor sensibilidad y tensión como la espalda baja, el cuello,  los hombros, entre otras. El objetivo es relajar al máximo a nuestra pareja.

Sería interesante comenzar la sesión con un masaje exploratorio y suave por todo el cuerpo, junto a susurros eróticos al oído, dejando para el final los genitales, pechos y zonas más erógenas. De otra forma es muy probable que precipites el coito final y pierdas el propósito original de alimentar el erotismo, y relajación. Ese preámbulo al sexo multiplica infinitamente el placer.

Una opción es incluir, además de las suaves y sensuales caricias, otros estímulos como besar, lamer, soplar y palpar el cuerpo de tu pareja con el pecho o el cabello. Puedes dar rienda suelta a tu creatividad e imaginación y usar plumas, telas y otras texturas suaves para friccionar la piel.

Rozar suavemente las orejas con la yema de los dedos activa una de las zonas erógenas más sensibles en ambos sexos, no se te olvide acompañar esas caricias con palabras ardientes.

Por otro lado, tocar con delicadeza la parte externa de los muslos, produce un masaje muy placentero para tu amante, mientras que la interna desata sensaciones intensas y sensuales.

Lo fundamental es que tanto tú como tu pareja os relajéis, disfrutando de las sensaciones y de un placentero clima, en el que todos los sentidos: el tacto, la vista, el olfato, el oído y el gusto están a flor de piel.

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